RELATO DE PEREGRINA
José Martínez Clemente
Mi paso de marcha me lleva a un pueblo
de calles repletas de barro y agua
y gentes nadando la tromba de fango
sorteando sus coches mecidos y rotos.
La riada entraba en las casas con fuerza,
llenando las vidas enteras de escoria,
recuerdos quebrados en meros minutos.
Venganza del mundo arrasado por ellos.
Y ya asomaba la sombra del sueño
surcando los llantos humanos que cantan
sus miles y miles de lúgubres llantos
que claman al cielo el motivo del lodo.
Por parte de esta viajera de eras,
mi paso, oculta, seguía en tal zona.
Dispúseme, pues, a llevar a mi mundo,
a esos humanos que ahora son muertos.
Cumplida por fin mi labor regresaba
a ir al final de demás senderos.
Rayando estaba el alba en el pueblo.
Giré la mirada por última vez.
Y emocionó mi melancólico corazón lo que vi:
un pueblo enjugándose el llanto
y levantándose de entre el fango
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