MICRORRELATO José Fernando Valera Jiménez
De mi abuela aprendí muchas cosas. Con tres añitos me enseñó que siempre tras
el invierno llega la primavera. También recuerdo como, ya más mayorcita, me
advertía de que las parejas de hoy en día estaban perdiendo la paciencia, que
según ella, era la clave del matrimonio. Me decía: "Hija mía, pase lo que
pase, sé siempre leal a tu marido".
Perdóname, abuela, pero tus dos lecciones eran contradictorias. A su lado, el
invierno habría sido tan largo y frío que jamás habría dado paso a esta primavera,
que ahora está llamando a mi puerta.
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