En el siglo I, el hispanorromano
Séneca, en su tragedia Medea, nos ofrece la estampa de un mundo
globalizado y cambiado, muy parecido al actual, allá vez que profetiza el
descubrimiento de América.
“se cambiaron
las antiguas fronteras,
y las gentes
ciudades edifican en nuevas tierras.
Por todas
partes el mundo
se cubre de
naciones muy distintas,
y en su
anterior lugar nada se encuentra:
todo en
trastorno general se mira.
La fresca agua
del Araxes beben los indios;
y los persas ya
beben del Elba y del Rin.
Pasados los años vendrán tiempos
nuevos.
Soltará el océano los lazos del orbe e inmensa tierra
y nuevos mundos
nos revelará la mar,
y ya no será tenida
Tule como la última de las tierras.”
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