Texto
de Arantxa Valera Villar
Viernes,
3 de abril.
Amanece
un día más, una mañanita de niebla para la que no habrá tarde de paseo – ni los
refranes de siempre parecen tener sentido en este nuevo mundo. Solamente las
recién llegadas golondrinas rompen la tensa calma y el silencio de este Viernes
de Dolores, quizás este año de más dolor que nunca.
Posiblemente
en un par de horas brille el sol con fuerza, esa fuerza de la que todos
hablamos en mensajes y conversaciones, y que tan necesaria es y será para que
los abriles de los próximos años sean algo parecido a lo que fueron en nuestro
pueblo: ajetreados, festivos, ilusionantes, llenos de VIDA …
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